Todo buen editor busca las
posibilidades de salir a delante, obtener prestigio y ganancias económicas,
todo, si es posible de una sola vez. Sin embargo, esto se da a partir de la
intención y atención que tengan los editores hacía con su trabajo.
Ya se había comentado que el
trabajo de una empresa editorial no funge en función de una sola persona, sino
de un complejo equipo de trabajadores especializados, de acuerdo a sus
habilidades y aptitudes. Es decir, es una organización y como tal deben de
tomar las decisiones que beneficien a todas y cada una de ellas. La decisión misma de qué manuscrito se debe
publicar y cuál no, se tomará únicamente a través de un acuerdo entre el
personal de la editorial, ya que puede para un equipo ser viable y para otros
no.
La labor del editor es
imprescindible, sobre todo cuando el trabajo de éste determina si la editorial
seguirá funcionando o no. Desde luego con una organización bien establecida ya
sea a base de tarjetas acerca de cuándo se recibió/entregó el manuscrito,
cuáles son los que se encuentran en duda, etcétera (empezando con el nombre o
apellido del autor); esto facilitará de una mejor forma el manejo de los
manuscritos.
Revisar manuscritos no es cosa
sencilla, un mal manejo y la revisión de los mismos que no resulten favorables
costará tiempo y dinero. El trabajo del editor para escoger qué manuscrito es
viable de publicarse, depende en primera instancia de la temática que maneje,
si está o no a los temas que interesan a la editorial o la extensión del mismo
para el tipo de libro contemplado.
Al realizar la primera lectura,
el editor o un consultor contratado se determina si vale la pena darle un mayor
seguimiento al manuscrito o debe ser olvidado. Así mismo, aunque la mayoría
esté de acuerdo en publicar el manuscrito, otros obstáculos suelen presentarse
para que el editor diga un sí definitivo.
En primera instancia el editor
debe tener un actualizado contexto para “predecir” las reacciones del público,
especialistas que opinen y aporten una mejor visión en cuanto a temáticas
específicas dependiendo de su manuscrito, un “guía” (consultor) que aporte
conocimientos útiles, departamentos de producción, ventas y finanzas que hagan
un buen trabajo.
Todos estos elementos conformarán
la base y temática de la editorial, ya sea enfocada únicamente a una rama
(ciencia, educación) o dependiendo de lo grande que sea ésta puede ocuparse de
diversos temas ayudada de distintos departamentos que se encargan de cada uno.
A pesar de todo, existen
distintas formas por las cuales llega un manuscrito a la editorial. Cuando una
editorial tiene prestigio gracias a los buenos trabajos que ha realizado, esto
le bastará para que algunos manuscritos lleguen por cuenta propia; sin embargo,
existen otras cuestiones que hacen llegar los trabajos a las empresas
editoriales:
El personal sugiere algunos
textos a los editores, sobre todo quienes conocen a personas ligadas al mundo
de los libros. Los buscadores de textos son quienes fuera de la empresa,
trabajan para buscar y hacer llegar los manuscritos a las empresas; inclusive
los premios nacionales e internacionales son de gran ayuda, ya que provoca el
interés de los manuscritos. Los agentes literarios no trabaja para la empresa
sino para el autor, se encarga prácticamente de vender su obra a las
editoriales y negociar su publicación.
Una vez recomendado el
manuscrito, la empresa no sólo observa si el texto es bueno o no, también
visualiza las posibilidades de otros manuscritos a fines al primero inclusive,
escritos por otros autores. La creación de series resulta un incentivo
(económico y editorial) siempre y cuando la temática no se haya abordado en
demasía.
El dinero es uno de los ejes más
importantes que existan en las editoriales, incluso antes de publicar un
manuscrito, son diferentes y muchas las actividades y el personal que se tiene
que contratar y hacer para que el proceso editorial se lleve a cabo.
En este caso, el editor se encarga
de manejar y financiar los costos e ingresos, así como las fechas en que se
tiene que pagar y recibir las entradas, incluso tiene que recurrir a préstamos
y/o inversionistas que confían plenamente en su empresa, para la obtención de
estos ingresos. Cuando existen continuaciones de publicaciones, los ingresos de
la primera pueden contribuir económicamente a las posteriores.
La última función que realiza el
editor y no menos importante, consiste
en conocer al público interesado en la obra, cuya función es brindada al
departamento de ventas en planeación; ellos son quienes elaboran un plan de
distribución masiva con precios accesibles, dependiendo del material que se
haya utilizado y el contenido que éstos tengan.
Datus, C. Smith Jr. “Desarrollo editorial: de la idea al libro” en Guía para la publicación de los libros.Universidad de Guadalajara. México. Asociación de Editoriales de Instituciones de Educación Superior de México. 1991. p. 54-68
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