jueves, 14 de marzo de 2013

Control 4. De la idea al Libro: El Editor


Todo buen editor busca las posibilidades de salir a delante, obtener prestigio y ganancias económicas, todo, si es posible de una sola vez. Sin embargo, esto se da a partir de la intención y atención que tengan los editores hacía con su trabajo.

Ya se había comentado que el trabajo de una empresa editorial no funge en función de una sola persona, sino de un complejo equipo de trabajadores especializados, de acuerdo a sus habilidades y aptitudes. Es decir, es una organización y como tal deben de tomar las decisiones que beneficien a todas y cada una de ellas.  La decisión misma de qué manuscrito se debe publicar y cuál no, se tomará únicamente a través de un acuerdo entre el personal de la editorial, ya que puede para un equipo ser viable y para otros no.

La labor del editor es imprescindible, sobre todo cuando el trabajo de éste determina si la editorial seguirá funcionando o no. Desde luego con una organización bien establecida ya sea a base de tarjetas acerca de cuándo se recibió/entregó el manuscrito, cuáles son los que se encuentran en duda, etcétera (empezando con el nombre o apellido del autor); esto facilitará de una mejor forma el manejo de los manuscritos.

Revisar manuscritos no es cosa sencilla, un mal manejo y la revisión de los mismos que no resulten favorables costará tiempo y dinero. El trabajo del editor para escoger qué manuscrito es viable de publicarse, depende en primera instancia de la temática que maneje, si está o no a los temas que interesan a la editorial o la extensión del mismo para el tipo de libro contemplado.

Al realizar la primera lectura, el editor o un consultor contratado se determina si vale la pena darle un mayor seguimiento al manuscrito o debe ser olvidado. Así mismo, aunque la mayoría esté de acuerdo en publicar el manuscrito, otros obstáculos suelen presentarse para que el editor diga un sí definitivo.

En primera instancia el editor debe tener un actualizado contexto para “predecir” las reacciones del público, especialistas que opinen y aporten una mejor visión en cuanto a temáticas específicas dependiendo de su manuscrito, un “guía” (consultor) que aporte conocimientos útiles, departamentos de producción, ventas y finanzas que hagan un buen trabajo.

Todos estos elementos conformarán la base y temática de la editorial, ya sea enfocada únicamente a una rama (ciencia, educación) o dependiendo de lo grande que sea ésta puede ocuparse de diversos temas ayudada de distintos departamentos que se encargan de cada uno.

A pesar de todo, existen distintas formas por las cuales llega un manuscrito a la editorial. Cuando una editorial tiene prestigio gracias a los buenos trabajos que ha realizado, esto le bastará para que algunos manuscritos lleguen por cuenta propia; sin embargo, existen otras cuestiones que hacen llegar los trabajos a las empresas editoriales:

El personal sugiere algunos textos a los editores, sobre todo quienes conocen a personas ligadas al mundo de los libros. Los buscadores de textos son quienes fuera de la empresa, trabajan para buscar y hacer llegar los manuscritos a las empresas; inclusive los premios nacionales e internacionales son de gran ayuda, ya que provoca el interés de los manuscritos. Los agentes literarios no trabaja para la empresa sino para el autor, se encarga prácticamente de vender su obra a las editoriales y negociar su publicación.

Una vez recomendado el manuscrito, la empresa no sólo observa si el texto es bueno o no, también visualiza las posibilidades de otros manuscritos a fines al primero inclusive, escritos por otros autores. La creación de series resulta un incentivo (económico y editorial) siempre y cuando la temática no se haya abordado en demasía.

El dinero es uno de los ejes más importantes que existan en las editoriales, incluso antes de publicar un manuscrito, son diferentes y muchas las actividades y el personal que se tiene que contratar y hacer para que el proceso editorial se lleve a cabo.

En este caso, el editor se encarga de manejar y financiar los costos e ingresos, así como las fechas en que se tiene que pagar y recibir las entradas, incluso tiene que recurrir a préstamos y/o inversionistas que confían plenamente en su empresa, para la obtención de estos ingresos. Cuando existen continuaciones de publicaciones, los ingresos de la primera pueden contribuir económicamente a las posteriores.

La última función que realiza el editor  y no menos importante, consiste en conocer al público interesado en la obra, cuya función es brindada al departamento de ventas en planeación; ellos son quienes elaboran un plan de distribución masiva con precios accesibles, dependiendo del material que se haya utilizado y el contenido que éstos tengan. 


Datus, C. Smith Jr. “Desarrollo editorial: de la idea al libro” en Guía para la publicación de los libros.Universidad de Guadalajara. México. Asociación de Editoriales de Instituciones de Educación Superior de México. 1991. p. 54-68

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