Si bien la función de
un editor no es cosa sencilla, éste tiene la gran responsabilidad de, una vez
aceptado el reto de publicar un manuscrito, corregirlo y prepararlo para la
imprenta. Un trabajo realizable pero desde luego nada sencillo.
Es importante decir
que el autor obtiene ayuda de un corrector o en los casos de autores
“importantes” del mismo editor en jefe o del director de la empresa para
ayudarle a organizar lo mejor posible las ideas de su obra. Su papel en el
proceso editorial es sumamente importante ya que, el corrector “toma en sus
manos todas las cuestiones editoriales desde el momento en que la imprenta
decide publicar el manuscrito hasta la entrega del libro terminado”.
Su trabajo es tan
importante que tiene relación con todas las áreas que intervienen en la edición
del libro. La no intervención de este personaje en la edición de manuscritos
ocasionaría un colapso en la editorial, el autor y sobre todo el público, ya
que no existiría una precisión en las ideas del autor y sería un rotundo
fracaso.
Incluso su labor
tiene que ser muy cuidadosa, debe de entender las ideas, sin modificar lo que
el autor quiere dar a entender, además de no pretender ser mejor que el autor,
al contrario, el autor debe comprender que el corrector está ahí porque sabe lo
que se necesita para que las ideas sean claras y precisas. Esto claro, sin
modificar el estilo que el de manera intencional realizó.
Son siete las claves
que un corrector debe de cuidar para que el éxito de la edición de libros se
cumpla (los puntos siguientes son utilizados en los manuscritos que el propio
autor da al editor):
La primera consiste
en la legibilidad, tener una lectura
fácil, entendible y rápida para que el tipógrafo haga de forma sencilla su
labor y el público no tenga problemas en entenderlo. Unificación, mantener una sola “línea”, no confundir al lector con
palabras que en ocasiones den a entender una cosa y después otra. Imprescindible
la ortografía, buscar cuales son las
palabras correctas, y corregir aquellos errores que se hayan hecho en el
manuscrito original. La trasliteración
de los signos de un idioma a otro que sea entendible para ambas lenguas. La puntuación, la utilización de los
mismos de forma intencional provoca un propósito y estilo realizado por el
autor, de igual manera que las abreviaturas.
Las formas alternativas, se
toman como apreciaciones subjetivas, el editor decide de qué forma escribirlas.
La unificación en material auxiliar es
importante debido a que debe acomodar los materiales extras, de tal forma que
el contenido sea fácil de entender y comprender.
Modificar las ideas
del autor para hacer de su manuscrito algo sencillo y fácil de leer no es cosa
sencilla, las explicaciones serán demasiadas para que el escritor entienda que
es para que su obra sea mejor. Sin duda un trabajo que debe ganarse el
corrector.
Una persona preparada
es requisito para que alguien se convierta en corrector, tener grandes niveles
de conocimientos generales ayudarán a verificar/detectar algunos de los datos
que el escritor puso en su obra. Además, la inteligencia, imaginación y amor a
la lectura serán herramientas indispensables, para que su trabajo sea realmente
bueno, claro que el apoyo de otros materiales es imprescindible, uno no lo sabe
todo. Otro aspecto de igual importancia es el contenido del libro, el cual debe
ir de acuerdo a las políticas editoriales no sólo de la empresa que lo
publicará, sino también de las leyes nacionales y las violaciones a los
derechos de propiedad literaria de otros autores o editoriales.
Una vez que se haya
terminado el proceso de corrección, el mismo corrector debe cerciorarse de que el
manuscrito esté completo en cuanto a de contenido; tamaño de letra, gráficas,
interlineado, portada, bibliografía, etcétera. De no ser así, una consulta con
el tipógrafo corregirá o modificará los detalles que se hayan encontrado.
Si bien existe un
infinidad de textos “especializados” el corrector puede ser externo a la
empresa editorial, personas especializadas en el tema del que trata el
manuscrito, sin embargo, no tendrá una unificación con la misma empresa.
Una vez que el
corrector haya realizado todas las actividades antes mencionadas, y el
manuscrito según la perspectiva del corrector esté listo, se manda al autor
para que lo revise y haga las anotaciones pertinentes, quién lo regresa al
tipógrafo para su pronta impresión, esto desde luego sino existen cambios en
el contenido, ya que algunos cambios al inicio de los párrafos “puede obligar
al tipógrafo a rehacerlo todo”.
Algo importante a
destacar, son la ideas y/o modificaciones que el autor va creando a lo largo
del proceso de edición, ya que si existen algunas que cambien lo que hasta
entonces ha hecho el corrector, un cargo extra por agregar dichas
observaciones.
Sin duda, uno de los
trabajos más difíciles de realizar es el de corrector, de manera incluso
obligatoria, interviene en casi todas las facetas de edición, a pesar de todo,
este trabajo es el más gratificante, enriquece la inteligencia, el
conocimiento, la dedicación y la diplomacia. Y no hay nadie más que el autor y
el público quienes juzguen y aprueben el arduo trabajo de esta persona.
Datus, C. Smith Jr. “Corrección del manuscrito” en Guía para la publicación de los libros. Universidad de Guadalajara. México. Asociación de Editoriales de Instituciones de Educación Superior de México. 1991. p. 69-82
Datus, C. Smith Jr. “Corrección del manuscrito” en Guía para la publicación de los libros. Universidad de Guadalajara. México. Asociación de Editoriales de Instituciones de Educación Superior de México. 1991. p. 69-82