jueves, 14 de marzo de 2013

Control 5. Corrección del Manuscrito: El Corrector



Si bien la función de un editor no es cosa sencilla, éste tiene la gran responsabilidad de, una vez aceptado el reto de publicar un manuscrito, corregirlo y prepararlo para la imprenta. Un trabajo realizable pero desde luego nada sencillo.



Es importante decir que el autor obtiene ayuda de un corrector o en los casos de autores “importantes” del mismo editor en jefe o del director de la empresa para ayudarle a organizar lo mejor posible las ideas de su obra. Su papel en el proceso editorial es sumamente importante ya que, el corrector “toma en sus manos todas las cuestiones editoriales desde el momento en que la imprenta decide publicar el manuscrito hasta la entrega del libro terminado”.

Su trabajo es tan importante que tiene relación con todas las áreas que intervienen en la edición del libro. La no intervención de este personaje en la edición de manuscritos ocasionaría un colapso en la editorial, el autor y sobre todo el público, ya que no existiría una precisión en las ideas del autor y sería un rotundo fracaso.

Incluso su labor tiene que ser muy cuidadosa, debe de entender las ideas, sin modificar lo que el autor quiere dar a entender, además de no pretender ser mejor que el autor, al contrario, el autor debe comprender que el corrector está ahí porque sabe lo que se necesita para que las ideas sean claras y precisas. Esto claro, sin modificar el estilo que el de manera intencional realizó.

Son siete las claves que un corrector debe de cuidar para que el éxito de la edición de libros se cumpla (los puntos siguientes son utilizados en los manuscritos que el propio autor da al editor):
La primera consiste en la legibilidad, tener una lectura fácil, entendible y rápida para que el tipógrafo haga de forma sencilla su labor y el público no tenga problemas en entenderlo. Unificación, mantener una sola “línea”, no confundir al lector con palabras que en ocasiones den a entender una cosa y después otra. Imprescindible la ortografía, buscar cuales son las palabras correctas, y corregir aquellos errores que se hayan hecho en el manuscrito original. La trasliteración de los signos de un idioma a otro que sea entendible para ambas lenguas. La puntuación, la utilización de los mismos de forma intencional provoca un propósito y estilo realizado por el autor, de igual manera que las abreviaturas. Las formas alternativas, se toman como apreciaciones subjetivas, el editor decide de qué forma escribirlas. La unificación en material auxiliar es importante debido a que debe acomodar los materiales extras, de tal forma que el contenido sea fácil de entender y comprender.

Modificar las ideas del autor para hacer de su manuscrito algo sencillo y fácil de leer no es cosa sencilla, las explicaciones serán demasiadas para que el escritor entienda que es para que su obra sea mejor. Sin duda un trabajo que debe ganarse el corrector.

Una persona preparada es requisito para que alguien se convierta en corrector, tener grandes niveles de conocimientos generales ayudarán a verificar/detectar algunos de los datos que el escritor puso en su obra. Además, la inteligencia, imaginación y amor a la lectura serán herramientas indispensables, para que su trabajo sea realmente bueno, claro que el apoyo de otros materiales es imprescindible, uno no lo sabe todo. Otro aspecto de igual importancia es el contenido del libro, el cual debe ir de acuerdo a las políticas editoriales no sólo de la empresa que lo publicará, sino también de las leyes nacionales y las violaciones a los derechos de propiedad literaria de otros autores o editoriales.

Una vez que se haya terminado el proceso de corrección, el mismo corrector debe cerciorarse de que el manuscrito esté completo en cuanto a de contenido; tamaño de letra, gráficas, interlineado, portada, bibliografía, etcétera. De no ser así, una consulta con el tipógrafo corregirá o modificará los detalles que se hayan encontrado.

Si bien existe un infinidad de textos “especializados” el corrector puede ser externo a la empresa editorial, personas especializadas en el tema del que trata el manuscrito, sin embargo, no tendrá una unificación con la misma empresa.

Una vez que el corrector haya realizado todas las actividades antes mencionadas, y el manuscrito según la perspectiva del corrector esté listo, se manda al autor para que lo revise y haga las anotaciones pertinentes, quién lo regresa al tipógrafo para su pronta impresión, esto desde luego sino existen cambios en el contenido, ya que algunos cambios al inicio de los párrafos “puede obligar al tipógrafo a rehacerlo todo”.

Algo importante a destacar, son la ideas y/o modificaciones que el autor va creando a lo largo del proceso de edición, ya que si existen algunas que cambien lo que hasta entonces ha hecho el corrector, un cargo extra por agregar dichas observaciones.

Sin duda, uno de los trabajos más difíciles de realizar es el de corrector, de manera incluso obligatoria, interviene en casi todas las facetas de edición, a pesar de todo, este trabajo es el más gratificante, enriquece la inteligencia, el conocimiento, la dedicación y la diplomacia. Y no hay nadie más que el autor y el público quienes juzguen y aprueben el arduo trabajo de esta persona.


Datus, C. Smith Jr. “Corrección del manuscrito” en Guía para la publicación de los libros. Universidad de Guadalajara. México. Asociación de Editoriales de Instituciones de Educación Superior de México. 1991. p. 69-82

Control 4. De la idea al Libro: El Editor


Todo buen editor busca las posibilidades de salir a delante, obtener prestigio y ganancias económicas, todo, si es posible de una sola vez. Sin embargo, esto se da a partir de la intención y atención que tengan los editores hacía con su trabajo.

Ya se había comentado que el trabajo de una empresa editorial no funge en función de una sola persona, sino de un complejo equipo de trabajadores especializados, de acuerdo a sus habilidades y aptitudes. Es decir, es una organización y como tal deben de tomar las decisiones que beneficien a todas y cada una de ellas.  La decisión misma de qué manuscrito se debe publicar y cuál no, se tomará únicamente a través de un acuerdo entre el personal de la editorial, ya que puede para un equipo ser viable y para otros no.

La labor del editor es imprescindible, sobre todo cuando el trabajo de éste determina si la editorial seguirá funcionando o no. Desde luego con una organización bien establecida ya sea a base de tarjetas acerca de cuándo se recibió/entregó el manuscrito, cuáles son los que se encuentran en duda, etcétera (empezando con el nombre o apellido del autor); esto facilitará de una mejor forma el manejo de los manuscritos.

Revisar manuscritos no es cosa sencilla, un mal manejo y la revisión de los mismos que no resulten favorables costará tiempo y dinero. El trabajo del editor para escoger qué manuscrito es viable de publicarse, depende en primera instancia de la temática que maneje, si está o no a los temas que interesan a la editorial o la extensión del mismo para el tipo de libro contemplado.

Al realizar la primera lectura, el editor o un consultor contratado se determina si vale la pena darle un mayor seguimiento al manuscrito o debe ser olvidado. Así mismo, aunque la mayoría esté de acuerdo en publicar el manuscrito, otros obstáculos suelen presentarse para que el editor diga un sí definitivo.

En primera instancia el editor debe tener un actualizado contexto para “predecir” las reacciones del público, especialistas que opinen y aporten una mejor visión en cuanto a temáticas específicas dependiendo de su manuscrito, un “guía” (consultor) que aporte conocimientos útiles, departamentos de producción, ventas y finanzas que hagan un buen trabajo.

Todos estos elementos conformarán la base y temática de la editorial, ya sea enfocada únicamente a una rama (ciencia, educación) o dependiendo de lo grande que sea ésta puede ocuparse de diversos temas ayudada de distintos departamentos que se encargan de cada uno.

A pesar de todo, existen distintas formas por las cuales llega un manuscrito a la editorial. Cuando una editorial tiene prestigio gracias a los buenos trabajos que ha realizado, esto le bastará para que algunos manuscritos lleguen por cuenta propia; sin embargo, existen otras cuestiones que hacen llegar los trabajos a las empresas editoriales:

El personal sugiere algunos textos a los editores, sobre todo quienes conocen a personas ligadas al mundo de los libros. Los buscadores de textos son quienes fuera de la empresa, trabajan para buscar y hacer llegar los manuscritos a las empresas; inclusive los premios nacionales e internacionales son de gran ayuda, ya que provoca el interés de los manuscritos. Los agentes literarios no trabaja para la empresa sino para el autor, se encarga prácticamente de vender su obra a las editoriales y negociar su publicación.

Una vez recomendado el manuscrito, la empresa no sólo observa si el texto es bueno o no, también visualiza las posibilidades de otros manuscritos a fines al primero inclusive, escritos por otros autores. La creación de series resulta un incentivo (económico y editorial) siempre y cuando la temática no se haya abordado en demasía.

El dinero es uno de los ejes más importantes que existan en las editoriales, incluso antes de publicar un manuscrito, son diferentes y muchas las actividades y el personal que se tiene que contratar y hacer para que el proceso editorial se lleve a cabo.

En este caso, el editor se encarga de manejar y financiar los costos e ingresos, así como las fechas en que se tiene que pagar y recibir las entradas, incluso tiene que recurrir a préstamos y/o inversionistas que confían plenamente en su empresa, para la obtención de estos ingresos. Cuando existen continuaciones de publicaciones, los ingresos de la primera pueden contribuir económicamente a las posteriores.

La última función que realiza el editor  y no menos importante, consiste en conocer al público interesado en la obra, cuya función es brindada al departamento de ventas en planeación; ellos son quienes elaboran un plan de distribución masiva con precios accesibles, dependiendo del material que se haya utilizado y el contenido que éstos tengan. 


Datus, C. Smith Jr. “Desarrollo editorial: de la idea al libro” en Guía para la publicación de los libros.Universidad de Guadalajara. México. Asociación de Editoriales de Instituciones de Educación Superior de México. 1991. p. 54-68